Aceite de oliva
Olivae oleum
El aceite de oliva, además de su función como agente de extracción, también tiene un efecto curativo. El aceite de oliva se obtiene por prensado en frío del pericarpo del fruto de la aceituna aún inmadura. El fruto del olivo es una drupa redonda u ovalada, de color púrpura oscuro. El pericarpo del fruto contiene entre un 40–60% de aceite, y el hueso entre un 12–15%. Los mayores productores de aceitunas en el mundo son España, Italia, Grecia e Israel.
El aceite de oliva es un líquido claro y amarillo, con un sabor y un aroma agradables. El aceite obtenido de frutos de oliva maduros es de menor calidad y de color más oscuro, y en él predominan los glicéridos de los ácidos oleico, linoleico y palmítico.
El aceite de oliva tiene numerosos beneficios para la salud, especialmente para el tracto digestivo. Se utiliza como terapia auxiliar en el tratamiento de enfermedades inflamatorias del intestino, debido a su efecto antiinflamatorio y antioxidante. Algunos estudios han demostrado que también presenta actividad antitumoral, así como un efecto positivo sobre la microbiota intestinal. Además de todo lo anterior, el aceite de oliva es un excelente colagogo (estimula la secreción de bilis) y se utiliza como un medio para mejorar la digestión de los alimentos.
