Ajo
Allii sativi bulbi – Bulb of fresh garlic
Allium sativum L. – Alliaceae
Ajo es una hierba perenne El bulbo está compuesto de ramas. Cada bulbo está rodeado de hojas blancas y una cáscara rojo-púrpura. La planta es erecta y las hojas son estrechas y puntiagudas. La flor es una umbela delgada, mientras que el fruto es una cápsula esférica llena de semillas negras. Se utilizan los bulbos frescos o secos, que se cosechan a finales del verano.
Las propiedades curativas del ajo (Allium sativum) se conocen desde las civilizaciones antiguas. Tradicionalmente, además de ser una especia culinaria, se utiliza para aliviar dolencias causadas por resfriados (efectos antimicrobianos y antiinflamatorios), reducir la presión arterial alta, mejorar el perfil lipídico, y todo esto gracias a su composición química.
El ajo fresco contiene un complejo de fructosa, saponinas esteroides, azúcares y minerales. Los ingredientes más importantes del ajo son los compuestos azufrados, derivados de la cisteína. En la planta intacta se encuentra la aliína (S-alil-L-cisteína-sulfóxido), que al más mínimo daño, bajo la acción de la enzima aliinasa, se convierte en alicina, a partir de la cual se forma el disulfuro de dialilo, responsable del olor característico del ajo.
Tradicionalmente, el ajo tiene dos indicaciones autorizadas para su uso, prescritas por la EMA (Agencia Europea de Medicamentos):
1. Se utiliza como medicamento a base de plantas tradicional para la prevención y como ayuda en el tratamiento de la aterosclerosis (enfermedad de los vasos sanguíneos).
2. Se utiliza como remedio herbal tradicional para aliviar los síntomas del resfriado.
Estas dos indicaciones fueron determinadas por la EMA en base al uso prolongado de esta planta. En lo que respecta a la indicación 1 (prevención y ayuda en el tratamiento de la aterosclerosis), el ajo se recomienda para personas mayores de 18 años; y en cuanto a la indicación 2 (alivio de síntomas del resfriado), puede recomendarse a niños mayores de 12 años y adultos.
La EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) ha emitido declaraciones, actualmente en estado de suspensión, en las que señala que el ajo fresco puede utilizarse para mantener la salud del sistema cardiovascular, contribuyendo al mantenimiento de niveles normales de grasas (colesterol y triglicéridos) en la sangre; contribuye a la protección frente al estrés y, gracias a sus efectos antibacterianos y antioxidantes, apoya la salud del sistema inmunitario, además de contribuir a la salud del hígado y de las vías respiratorias.
El ajo ha sido conocido desde hace mucho tiempo como la especie vegetal más eficaz en la lucha contra las infecciones bacterianas. Numerosos estudios han demostrado que el extracto oleoso del ajo fresco tiene un efecto antimicrobiano muy amplio, incluyendo bacterias que se han vuelto resistentes a los antibióticos. Un estudio comparó el efecto de la terapia con extracto oleoso de ajo con los antibióticos gentamicina y ciprofloxacino, y concluyó que el ajo presenta un efecto sinérgico con los antibióticos y que el uso de tales combinaciones puede ser muy beneficioso en el tratamiento de infecciones bacterianas causadas por bacterias resistentes a la convencional terapia antibiótica.
El uso del ajo está contraindicado en personas que sean sensibles a cualquier componente del ajo, así como en aquellas que estén en tratamiento con saquinavir y ritonavir (debido al riesgo de que su concentración plasmática pueda reducirse). Las preparaciones de ajo deben utilizarse con precaución en pacientes que reciben anticoagulantes orales y/o terapia antiagregante plaquetaria, ya que su uso simultáneo puede prolongar el tiempo de sangrado. No se ha establecido la seguridad durante el embarazo y la lactancia. Ante la ausencia de datos, no se recomienda el uso de preparaciones a base de ajo durante el embarazo y la lactancia. Existen varios estudios que han demostrado el efecto positivo del ajo en la fertilidad. Los efectos secundarios del ajo son muy pocos cuando se utiliza en cantidades moderadas; pueden aparecer hinchazón, sensación de plenitud y dolor de estómago, a veces son posibles reacciones alérgicas, así como dolor de cabeza o mareos (porque el ajo también tiene un efecto hipotensor — reduce la presión arterial alta).
