Vitamina C

Pill

Ácido L-ascórbico

Vitamina C La vitamina C es una vitamina hidrosoluble, soluble en agua, presente de forma natural en algunos alimentos como cítricos, bayas, melones, sandías, tomates, pimientos verdes y col. Es la más inestable de las vitaminas hidrosolubles, particularmente lábil al calor y resistente a la congelación. Los humanos, a diferencia de la mayoría de los animales, no pueden sintetizar esta vitamina, por lo que es un componente esencial de la dieta.

Las necesidades diarias es de alrededor de 60 mg, mientras que durante el embarazo y la lactancia la necesidad aumenta; se recomiendan 20 mg o 40 mg adicionales. La necesidad diaria para niños es de 45 mg.

Ingesta Dietética Recomendada (IDR) de vitamina C
Edad Hombres Mujeres Embarazo Lactancia
0-6 meses
40 mg*
40 mg*
7-12 meses
50 mg*
50 mg*
1-3 años
15 mg
15 mg
4-8 años
25 mg
25 mg
9-13 años
45 mg
45 mg
14-18 años
75 mg
65 mg
80 mg
115 mg
19+ años
90 mg
75 mg
85 mg
120 mg
Fumadores
Las personas que fuman necesitan 35 mg/día más de vitamina C que los no fumadores.

La ingesta promedio de vitamina C para hombres adultos es de 105,2 mg/día y para mujeres, de 83,6 mg/día, mientras que para niños y adolescentes oscila entre 75,6 mg/día y 100 mg/día. La leche materna se considera una fuente de vitamina C y no se recomienda su consumo en lactantes.

Metabolismo de la vitamina C: La vitamina C se absorbe fácilmente, principalmente en el estómago. La vitamina C penetra en los leucocitos y eritrocitos por difusión simple, mientras que a otras células, como las plaquetas, las células suprarrenales y la retina, se le administra por transporte activo. La vida media de la vitamina C es de aproximadamente 16 días y se excreta en la orina.

Leaves

Importancia bioquímica: La vitamina C es importante para numerosos procesos metabólicos. Participa en el metabolismo proteico y es fundamental en la síntesis de colágeno y L-carnitina, así como en la de ciertos neurotransmisores. El colágeno es un componente esencial del tejido conectivo, que participa en el proceso de cicatrización de heridas. La vitamina C es un potente antioxidante y regenera otros antioxidantes en el cuerpo humano, como la vitamina E (tocoferol). Además de sus funciones biosintéticas y antioxidantes, la vitamina C desempeña un papel importante en la estimulación del sistema inmunitario y mejora la absorción de hierro. La evidencia actual sugiere que la ingesta regular de vitamina C no reduce la incidencia de resfriados y gripe, pero puede ser significativa en personas expuestas a un esfuerzo físico intenso, ancianos y fumadores. La ingesta regular de vitamina C contribuye a acortar la duración del resfriado común y alivia la gravedad de los síntomas, lo que se atribuye a su efecto antihistamínico. La evidencia epidemiológica confirma que el consumo de frutas y verduras, ricas en vitamina C, se asocia con un menor riesgo de padecer la mayoría de los tipos de cáncer. Esta vitamina limita la creación de radicales libres, modifica la respuesta inmunitaria y, gracias a su potencial antioxidante, neutraliza los radicales libres, causantes de numerosas enfermedades, incluido el cáncer. Numerosos estudios sugieren que una ingesta elevada de vitamina C se asocia con un menor riesgo de enfermedad cardiovascular. Esta conexión se debe a su efecto antioxidante, ya que la vitamina C reduce la adhesión de los monocitos al endotelio, mejora la producción de óxido nítrico, lo que provoca vasodilatación (dilatación de los vasos sanguíneos), y disminuye la apoptosis (muerte) de las células musculares lisas de los vasos sanguíneos, lo que previene la formación de placas ateroscleróticas

La deficiencia de vitamina C provoca escorbuto. El tiempo que tarda en desarrollarse varía según los depósitos de vitamina C en el organismo. Suele aparecer en un mes con una ingesta baja o casi nula de esta vitamina, inferior a 10 mg/día. Los síntomas iniciales del escorbuto son fatiga, debilidad e inflamación de las encías. A medida que la deficiencia de vitamina C progresa, se altera la síntesis de colágeno y el tejido conectivo se debilita, lo que provoca la aparición de petequias, dolor articular y dificultad para cicatrizar las heridas. Otros signos de esta enfermedad son la depresión, el sangrado de encías y la pérdida de piezas dentales. También puede producirse anemia debido al sangrado y la mala absorción de hierro, causada por una ingesta baja de vitamina C. Si no se trata, el escorbuto es mortal. Hoy en día, la deficiencia de vitamina C y el escorbuto son muy poco frecuentes en los países desarrollados.

Exceso de vitamina C: La vitamina C tiene baja toxicidad y no causa efectos adversos graves en dosis altas. Los síntomas más comunes en caso de sobredosis son diarrea, náuseas, calambres estomacales y otros trastornos gastrointestinales. Una ingesta elevada de vitamina C también puede aumentar la excreción de oxalato y ácido úrico, lo que contribuye a la formación de cálculos renales, especialmente en personas con enfermedad renal crónica. En algunas personas, el consumo simultáneo de grandes dosis de ácido ascórbico ha provocado la degradación de la vitamina B12 y una absorción excesiva de hierro.

Referencias

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