Vitamina K2
Menaquinona MK-7
La vitamina K es un grupo de vitaminas presentes en algunas verduras de hoja verde. Las vitaminas K1 (fitomenadiona) y K2 (menaquinona) se encuentran comúnmente en forma de suplementos.
La vitamina K es esencial para la coagulación sanguínea, la formación ósea y otros procesos importantes. Se suele utilizar para tratar problemas de coagulación o para contrarrestar los efectos de la warfarina en caso de hemorragia. También se utiliza para la osteoporosis, el cáncer de mama, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares, la inflamación, la enfermedad de Alzheimer y la neuropatía periférica. La ingesta oral de vitamina K2 mejora la densidad ósea y reduce el riesgo de fracturas en personas con huesos débiles.
La vitamina K2, también conocida como menaquinona (MK), es principalmente de origen bacteriano. Se encuentra sobre todo en alimentos fermentados, carne y productos lácteos. La microbiota intestinal humana también puede producirla, aunque su absorción y transporte no se comprenden del todo.
La vitamina K2 proviene principalmente de productos de origen animal, ya que los animales la sintetizan a partir de la vitamina K1 que consumen al ingerir pasto. Debido a que las prácticas agrícolas han cambiado la alimentación del ganado, pasando de pastos a piensos, los niveles de vitamina K2 han disminuido.
La vitamina K2 es esencial para la formación ósea, ya que se requiere para activar las proteínas secretadas por los osteoblastos. La K2 se une al calcio en la matriz ósea y puede inhibir la resorción ósea cuando se administra con vitamina D3. Se ha demostrado que la forma menaquinona-7 de la vitamina K2 es particularmente eficaz en este proceso.
La suplementación con vitamina K2 se ha asociado con una reducción significativa (aproximadamente del 25% al 80%) del riesgo de fracturas cuando se usa sola o en combinación con vitamina D3 y calcio, así como con el mantenimiento de la densidad ósea en pacientes con osteoporosis. La suplementación con vitamina K1 ha mostrado un beneficio relativamente pequeño para estos resultados.
Una revisión sistemática de la literatura de 2017 recomendó considerar la K2 con vitamina D3 y calcio como un tratamiento coadyuvante para la osteoporosis que es competitivo con la terapia con bisfosfonatos y no presenta toxicidad.
El uso de la vitamina K2 y el sistema cardiovascular
La vitamina K2 activa la proteína Gla de la matriz (MGP), que previene la formación de depósitos de calcio en las paredes de los vasos sanguíneos. Diversos estudios han demostrado que una ingesta adecuada de K2 generalmente libera calcio para sus funciones más beneficiosas, mientras que una deficiencia de K2 conduce a la acumulación de calcificaciones.
Esta sencilla relación causa-efecto quedó patente en el Estudio de Rotterdam de 2004, un estudio prospectivo poblacional que incluyó a 4807 personas sin antecedentes de infarto de miocardio. Tras el seguimiento, los investigadores informaron que una alta ingesta de K2 se asoció con una reducción significativa del riesgo de cardiopatía coronaria, mortalidad por todas las causas y calcificación aórtica grave, en comparación con aquellos con la menor ingesta de K2. Por el contrario, la ingesta de K1 no mostró ningún beneficio protector discernible.
Un estudio de cohortes con más de 16 000 mujeres sin enfermedad cardiovascular también reportó una fuerte correlación entre una mayor ingesta de K2 y una reducción de eventos coronarios, pero no para la K1.
La suplementación con vitamina K2 es ahora un tratamiento estándar para la osteoporosis en Japón y también está ganando popularidad en Occidente.
Estudios que comparan dosis relativamente bajas de suplementación con MK-7 con placebo en mujeres premenopáusicas y posmenopáusicas han arrojado resultados contradictorios: las primeras no mostraron diferencias en la pérdida ósea después de un año, mientras que las segundas mostraron una menor disminución relacionada con la edad en el contenido y la densidad ósea en el cuello femoral y la columna lumbar después de tres años. Esto plantea interrogantes sobre el rango óptimo de dosis de vitamina K2 para diferentes poblaciones, la duración del seguimiento necesaria para determinar su efecto y si los suplementos pueden proporcionar niveles de nutrientes tan adecuados como la ingesta dietética.
Existen varios informes sobre un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular en adultos mayores y mujeres posmenopáusicas que toman suplementos de calcio. Sin embargo, esta asociación ha sido cuestionada en otros estudios recientes, y las guías clínicas sugieren que cualquier riesgo puede mitigarse si los suplementos de calcio se toman dentro de rangos tolerables (por ejemplo, no por encima del rango de 2000-2500 mg/día). A medida que se continúa investigando esta asociación, el posible papel de los suplementos de K2 para contrarrestar dicho riesgo merece un análisis clínico muy serio. Se ha demostrado que ciertos tipos de suplementos de K2, como el MK-7, interfieren con la terapia anticoagulante, mientras que otros, como el MK-4, no conllevan riesgo de hipercoagulabilidad incluso a dosis relativamente altas. Por lo tanto, es fundamental que los médicos conozcan las diferentes propiedades de los distintos suplementos de K2 en pacientes que reciben terapia anticoagulante.
